“La falta de un liderazgo centralizado y de narrativas que ordenen la discusión política...” según reporte de Zuban Córdoba y Asociados, es el problema principal del actual gobierno. Analizando las acciones de políticos en general, pareciera que es el problema de todos los partidos. El ciudadano se pregunta diariamente qué acciones efectivas realizan los referentes de la oposición, tanto en el Congreso como en las Legislaturas provinciales, que indiquen la existencia de liderazgo y por ende, encauzar la discusión política hacia objetivos concretos. Particularmente, considero que todos los actores políticos están empantanados en la incertidumbre y prácticas perimidas. Como si el S. XXI fuese un simple dato: al igual que en educación, se sigue con prácticas del siglo XX, aplicando ideas del S XIX. Obvio: el término liderazgo es directamente remitido al accionar de la vicepresidenta, tanto para propios como extraños. Y ser opositor, es ejercer el derecho a crítica ante el error del gobierno, como si para eso no fuésemos suficientes los “ filósofos de bar”. Es realmente preocupante el no observar que la oposición (cualquiera sea el signo político), intente consensuar un plan de trabajo, con objetivos a corto, mediano y largo plazo, tendientes a producir en la sociedad argentina, una interpretación actualizada, dinámica, productiva, de lo que la política significa para el crecimiento de un país. O seguirán los políticos que elegimos tratando a la sociedad argentina al decir del Marqués de Fleur:” Democracia es el nombre que se le da al pueblo siempre que se le necesita”. O sea, ¿esperamos al 2023 para observar la acción de los diferentes partidos? Parece una obviedad... pero lamentablemente, nos acostumbramos a eso. Y lo seguimos permitiendo...
Hilda Cristina Ponce
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